martes, 27 de mayo de 2014

ÉCFRASIS




 

‘Habitación de hotel’ (1931), Edward hopper

        Es una habitación de hotel bastante antigua, seguramente de un modesto hotel. La habitación es fria, apenas hay decoración: una cama, una cómoda, una butaca una pequeña mesa. Es un cuarto pequeño, de paredes blancas solo una estrecha pared de color coral aporta un poco de vida. Una joven ha dejado sus pertenencias: un  par de maletas en el suelo, junto a unos  tacones que dan sensacion de desolación.

 Sólo hay una joven, sentada al borde de la cama. Una muchacha cabizbaja, parece estar triste, parece pesarle hasta el alma. Sólo acompañada con su soledad. Sin fuerzas de nada, la delatan sus hombros caídos, la cabeza gacha, parece pesarle hasta el apellido.

 Su pelo cobrizo recogido en un moño elegante, dejándole la cara al descubierto, una triste gesto. A pesar de su desanimo, es guapa. Aunque estaría más guapa si alegrara el rostro. Posee unas facciones bonitas de la cara, unos labios rojos que le dan feminidad, unos ojos pequeños rajados y un poco hinchados. Delgada, con una figura bonita, realzada por un corsé que la hace muy femenina, muy atractiva. De piel blanca, parece suave y delicada. Descalza, apoya los pies ligeramente contra el frio suelo.

 Parece concentrada en leer, "sabemos que el papel doblado que estudia la joven es un horario de trenes". Es el final de una etapa de su vida, y el principio de algo desconocido y nuevo. No parece muy motivada, igual preocupada por un futuro incierto. Está pensativa. Está triste. Está desolada.

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