jueves, 5 de junio de 2014

UN FURURO INCIERTO




La cruel realidad de que la crisis económica actual es un problema que afecta a casi todas las familias, hace que jóvenes como yo estemos preocupados por nuestro futuro, e incluso por el futuro de nuestras familias. Para ello yo no dudaría en aceptar cualquier trabajo sin importarme las condiciones y el salario bajo. Todo con tal de ayudar a la familia.


Creo que sería conveniente que el gobierno facilitara y regulara las leyes que permitan trabajar a los jóvenes y que se regulen las normativas de salario mínimo. Además se requiere que los empresarios confiaran en los estudiantes recién salidos de sus carreras o de sus grados superiores, pese a que no tengamos más experiencia de la que se imparten en las practicas, somos estudiantes muy cualificados gracias a un sistema educativo competitivo. Sólo necesitamos que confíen en nosotros,  estoy prácticamente segura que la mayoría de los jóvenes podríamos realizar eficazmente nuestro trabajo designado.

 En el caso que no encontráramos posibilidades de trabajo en nuestro país, no nos quedaría otra opción que emigrar a otros países con mayores ofertas. Es una lástima que se pierdan profesionales muy cualificados después de que el estado haya financiado parte de nuestros estudios, y que otro país se beneficie.


Invito a todos los empresarios a confiar en los jóvenes, estamos preparados y somos el futuro de nuestro país.



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